Capítulo 11. Confesiones del corazón.
Al día siguiente, la luz del amanecer se colaba por las cortinas y bañaba la habitación en un suave resplandor dorado. Blair se despertó antes que Oliver, con una mezcla de curiosidad y confusión que la mantenía alerta. Mientras él dormía, ella lo observaba de reojo y su mente estaba atrapada en la palabra «duque», que resonaba en su interior como un eco de posibilidades y sueños lejanos. A pesar de los reveses que había sufrido en la vida, su espíritu seguía siendo risueño y, en ese momento, l