A pesar de que sus palabras me dejaron un poco desconfiada, sabía que Jax no era capaz de hacerme algo que yo no quisiera. No importaba cuan lascivo y sediento de mí estuviera, él me priorizaba antes que sus propios impulsos, eso ya lo había descubierto con el pasar de los días.
Me quité las prendas que cubrían mi esbelto cuerpo, dejando a la vista mis pechos rebotando cada vez que caminaba gracias a lo apretados y firmes que quedaban con la parte de arriba del bañador. Mis caderas eran ilumina