Me miraba con deseo y una determinación increíble. La melodía nos envolvió y nos dejamos llevar por la música, las olas de la playa se dejaron de escuchar y en ese momento Jax y yo fuimos un solo ser.
Una mezcla entre tantas emociones se apoderó de mí, desde la más cálida hasta la más vergonzosa, pero junto a él me sentía imparable, fuerte y audaz. Capaz de logras cualquier cosa. Estábamos en sintonía y nuestros pies se movían al compás del sonido, no hacía falta saber bailar porque sabíamos ex