26.- Una noche, una verdad.
Las luces del coliseo descendieron gradualmente, envolviendo la arena en un resplandor dorado mientras los últimos aplausos rugían como olas en una tormenta. Los ganadores se alineaban en el centro, sus cuerpos sudorosos, golpeados, pero erguidos con el orgullo del que ha sobrevivido a la caza.
Una voz se alzó desde lo alto del recinto, suave y poderosa.
—Felicitamos a los vencedores de esta noche. Sus nombres serán escritos con fuego en los registros de Yérnimo. Que los débiles bajen la cabeza…