18. Helium
Sofía
Las puertas del ascensor se abren y Evan me empuja al pasillo con prisa, me arrincona en la pared junto a la puerta de mi departamento y comienza a besarme bruscamente. Sus manos parecen tentáculos adhiriéndose a cada rincón de mi cuerpo, mientras que yo no logro coordinar ninguno de mis movimientos.
Nunca me había sentido tan torpe en mi vida, aunque, nunca había bebido tanto alcohol como lo hice esta noche.
—Dame las llaves —pide con la voz distorsionada por el deseo—. Apúrate.
—Usa las