Mundo ficciónIniciar sesión—¡¿Cómo que no puedo divorciarme?! —exclamo con demasiado agobio.
Mi voz ha sido más como un alarido que otra cosa, me doy cuenta que algunas personas me vuelven a ver con interés y mi nuevo abogado se pone tenso.
—Disculpe, no quise ser maleducada. —le regalo una leve sonrisa.







