Mundo ficciónIniciar sesiónEl señor Saint Amour me mira fijamente, se hace un silencio haciendo que lo único que se escuche son los balbuceos de mi hijo. Es intimidante, o por lo menos eso me lo parece a mí. Su mirada azul es penetrante y su postura dominante me resulta demasiado.
¡Como siempre no dice nada!
—¡Baaa! ¡Baaa! —Júpiter tira del abrigo de Saint Amour. —¡Abu! Chi... to... —sigue balbuceando.







