Mundo de ficçãoIniciar sessãoLe miro con una pizca de incredulidad. No, no una pizca... ¡Con una gran puñetera cara de incredulidad!
¿Qué ha dicho?
¡¿Como puede decirlo de esa forma?!
No, y no es por el hecho que el señor Saint Amour este a escasos dos ce







