RECHÁZAME.
PRÓLOGO.
La miré con atención, somo siempre lo he hecho.
Admirando su belleza, impregnándome ese delicioso aroma que desprende. Indicándome solo una cosa, gritándome solo una palaba, Mía.
Su semblante no es el de siempre, está enojada y lo sé.
Está triste y lo sé.
Se está rindiendo y eso, también lo sé.
Porque ella lo ha dado a entender, con cada oportunidad que busca y no obtiene nada. Pero lo peor de todo, es que yo podría mejorarlo todo, hacer que deje de sentirse como lo hace, que sus