AURORA
DOS MESES DESPUÉS.
Golpeo con impaciencia mi lápiz repetidas veces sobre la mesa, terminé el examen hace aproximadamente diez minutos, pero no quiero volver a ser la primera en irme otra vez.
Disimuladamente veo hacia los lados viendo si alguno de mis compañeros muestra señales de estar siquiera en el final del examen, pero sus caras de concentración y sufrimiento me dicen lo contrario.
Suelto un suspiro y me coloco de pie cuando mi estomago gruñe de hambre.
–¿Lista Aurora? –el profesor