BRENIN
1 mes después.
Con cuidado de no estropear nada termino de rellenar el último panecillo, lo dejo con cuidado junto a los otros dentro de la bandeja y sonrío complacido con haberlo hecho bien para mi pelirroja.
—¿Terminaste? —la voz de Rosita interrumpe mi momento de admiración.
—Ajá —señalo con mis manos mi obra de arte—. Todo listo.
—Muy bien, ¿Puedes llevarlos a la mesa?
—Si, ¿a qué hora llegan los invitados? —pregunto tomando el plato.
—Mh…—ve la hora en el reloj de su muñeca—. Deberí