Un día después de esa conversación incómoda, Walter aún repasaba en su mente los acercamientos con Amanda y sus reacciones. Le encontraba justificación a sus temblores, así como al miedo irracional al invadir su espacio personal. Mantenía su postura firme creyendo que todo se debía a esa experiencia pasada.
Amanda había sentido vergüenza y asco al recordar ese momento, y aún más al saber que su madre quería entregarla a ese pervertido a cambio de salvar su economía. Fue repugnante saber que qu