Amanda intentaba que su corazón desacelerara su ritmo. No había ni transcurrido una semana desde que aquella mentira la condujo a ser la solución y el problema de su jefe.
Sentía que Walter era demasiado directo al hablar y también al decirle abiertamente lo que pensaba. Sabía bien que él se sentía frustrado, pero era muy difícil enfrentarse a todos aquellos desafíos jamás vividos.
No sabía cómo dejaría que su jefe la tocara, ni que esperar de aquella primera noche de bodas. No sentía suficie