Walter con más seguridad había comenzado un vaivén lento y sensual dentro del cuerpo de su esposa. Amanda cerraba sus ojos por el placer y volvía a abrirlos observando cómo su esposo disfrutaba.
No creía que ese momento pudiera ser más perfecto. Su esposo la hacía olvidar su pudor y entregarse por completo a sus caricias. Tenía plena certeza de que él observaba su cuerpo desnudo y así no pudiera entenderlo, ella dejaba que hiciera lo que quisiera. Nada le importaba más que seguir adelante, ¿Sie