CON LAS MANOS... EN EL SECRETARIO
La madre de Walter se había ido más que molesta del apartamento de su hijo y estaba dispuesta a investigar todo acerca de quién su hijo consideraba casi una santa. Ella no podía creer que esa mujercita fuera tan buena.
La señora Hills tuvo la brillante idea de ir al apartamento de Rebeca para hablar sobre lo que acababa de suceder con su hijo. Ya su esposo estaba cansado del tema y también muy ocupado con otros asuntos como para prestarle atención a sus suposiciones.
Al llegar allí escuchó una