El santuario era más frío que cualquier otro lugar del complejo.
Catalina lo sintió en cuanto empujaron las pesadas puertas. El aire mismo parecía diferente, más espeso. Las paredes aquí eran más antiguas que el resto del edificio, talladas en piedra que parecía ancestral.
Símbolos extraños cubrían cada superficie. No pintados. Tallados profundo en la roca, rellenos con algo oscuro que podría ser alquitrán o sangre seca.
Su piel se erizó solo con mirarlos.
—Por aquí —dijo el guardia, su voz más