**PUNTO DE VISTA DE ISABELLA**
La mañana siguiente llegó demasiado pronto.
El dolor me recibió en cuanto abrí los ojos. Mis costillas protestaban con cada respiración. El moretón en la mejilla me palpitaba bajo las capas de corrector que me había aplicado anoche. La garganta me ardía y las marcas que Matteo dejó allí quemaban contra el cuello alto de mi blusa. Entre las piernas sentía un dolor sordo y constante que me recordaba exactamente con qué clase de monstruo estaba casada.
Me incorporé l