**POV de Clara**
La bruma de la madrugada se cernía baja sobre el río Misisipi, envolviendo los altos muros de ladrillo de nuestro santuario en Nueva Orleans en un suave manto plateado.
En el amplio porche, el aire era fresco y denso con el aroma de las magnolias besadas por el rocío y el rico café de achicoria preparándose adentro. El mundo estaba tranquilo, en paz, y completamente limpio del hiperpánico de los chupasangres corporativos que habían dictado nuestras vidas durante cuatro agonizan