*POV de Clara**
La humedad espesa y pesada de la tarde de Luisiana se desplazaba sobre los altos muros de ladrillo de la propiedad como una cálida manta de terciopelo, con olor a tierra húmeda, agua dulce de río y jazmín en flor.
Después del aire clínico y gélido de las bóvedas de servidores de California y las sofocantes tumbas de concreto de las colinas de Ventura, la atmósfera en Nueva Orleans se sentía lo suficientemente densa como para sostenernos. Era un aire que te permitía respirar sin