**POV de Clara**
El aire de media mañana en el Distrito de los Jardines era pesado, casi estático, mientras el húmedo verano sureño presionaba contra los altos muros de ladrillo rojo de nuestra propiedad.
Abajo, en el patio, el crujido suave y rítmico del columpio de neumático de madera sonaba como un reloj lento y constante. Elena reía, sus pequeñas manos aferradas a la cuerda desgastada mientras Dennis se paraba detrás de ella, sus manos grandes y encallecidas guiando suavemente su vaivén.
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