Silas no respondió con palabras. Presionó su lengua plana contra la intimidad de ella otra vez, soplando un aliento cálido y provocador directamente sobre su carne húmeda antes de succionarla en su boca. Disfrutó de las feromonas pesadas e embriagadoras que ella siempre liberaba cuando era llevada a su límite, bebiéndosela mientras la devoraba.
El aroma abrumador de la excitación Alfa de ella golpeó la biología Omega oculta de él como una ola física. Lo volvió lúbrico y húmedo por detrás; su pr