CAPÍTULO CIENTO DOCE

Los ojos de Silas se encendieron de inmediato. —¿Qué acabas de decir? Me estás diciendo que...

—Eso no es lo que estoy diciendo, Silas, tú eres...

—Un omega, así que ni siquiera debería intentar defenderme.

—Mientras más intentes hacer cosas con Calvin, más te perseguirá, ¿es que no puedes ver lo que ya está haciendo o estás intentando cegarte como si no lo supieras?

La imagen de él sangrando, de él llegando a ella roto justo después de que ella acabara de presenciar el espantoso cadáver de Gre
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