Elara apretó su teléfono con tanta fuerza que la carcasa crujió.
—Calvin, últimamente te interesa demasiado mi vida. Me pregunto por qué y qué te da el valor para interrogarme como si fuera una criminal común.
—Bueno, pronto vamos a casarnos. Parece que lo olvidas: vamos a ser pareja, Elara. Tu reputación ahora es mi reputación —dijo. Y fue entonces cuando sus miradas se encontraron, un choque de voluntades dominantes que hizo que el aire en el auto se volviera pesado.
Ella soltó un suspiro y g