Ese fue el punto exacto en el que el control de Calvin se rompió por completo. Golpeó a Silas en la cara de inmediato, un impacto brutal y pesado que resonó por todo el campo de entrenamiento.
—¡¡Agréguenlo!! —gritó Calvin, con la voz quebrada por una furia maníaca y desquiciada.
Sus guardias personales intervinieron al instante, inmovilizando los brazos de Silas detrás de su espalda. Con Silas completamente indefenso, Calvin comenzó a descargar sus puños sobre él, golpeando su mandíbula, sus c