La mandíbula de Calvin se tensó, y su pecho subía y bajaba con agitación mientras intentaba asimilar la persistente y sofocante presión del aura del Presidente. Su rostro estaba desfigurado por una mezcla de humillación y pura malicia.
—Ríete todo lo que quieras, Elara. Pero un examen médico no miente. Una prueba de sangre no miente. Me aseguraré de demostrarle a tu padre lo que él es en realidad.
Elara se mofó, un sonido frío y burlón que vibraba con absoluta confianza. Se acomodó las solapas