Ese día, el rabino estaba en el mercado, dedicado a su habitual carterismo, cuando oyó la proclamación del rey por boca del pregonero. ¡Una oportunidad de ser rey! Muchos jóvenes la aprovecharían sin dudarlo, pero con las brujas, sabía que la mayoría preferiría conservar su vida campesina antes que no tenerla. Su miedo a las brujas era mayor que cualquier deseo de trono. Pero él tenía una ventaja: ya había convivido con una bruja y, con ese pequeño encuentro, había aprendido sus métodos. Acabar