***LA MAÑANA SIGUIENTE***
Ava no sabía por qué ese día, pero le dolía muchísimo la espalda y las piernas. Había estado repartiendo comida a los refugiados y no se sentía tan bien como antes. No sabía por qué, pero siempre tenía ganas de vomitar. ¿Sería por el agua que bebió la noche anterior? ¿Salió siquiera a beber agua? Ahora no podía distinguir entre su sueño y la realidad... ¿Por qué se sentía así? ¿Qué le pasaba? Uf... ya no podía más. Se giró hacia el guardia que la seguía.
—Eh… Devan, gr