¡Eres un rey muy cruel que se aprovecha de la inteligencia ajena simplemente por sus propios intereses! ¡Eres malvado! Y no me arrepiento de decir que el tiempo que pasé esperándote ha sido la mayor pérdida de mi vida. ¡No eres un rey! —espetó—. Solo eres un bastardo egoísta y arrogante...
—¡Basta, idiota! —Krone sacó su espada y la apuntó al rabino—. Una palabra más y te cortaré la lengua. Por eso no permitimos la entrada a los campesinos. Quizás no te enseñaron bien a hablar con personas de m