21. Accidente
Mi mente era un caos; cuando salí de su oficina, me senté en mi estación de trabajo y me dediqué a realizar las tareas restantes. Abel estaba con su socio y me indicó que después de terminar su reunión hablaría conmigo. Pero yo no quería ni mirarlo; es mejor mantener la distancia con ese hombre mentiroso y descarado.
El tiempo pasó en un santiamén y llegó la hora del almuerzo, pero Abel aún no salía. Vanesa me invitó al comedor de la empresa como siempre solía hacerlo.
—¡Alys! ¡Vamos a comer,