87. Juego sucio, consecuencias reales.
El desayuno permanecía intacto en la mesa del comedor.
—Parece que hoy, todo está saliendo mal —bufó Mateo golpeando la madera con el puño.
—Querido, ¿será que Abel sabe lo que hicimos? —musitó Darla ansiosa entrelazando las manos con evidente agitación.
—No lo sé, pero todo indica que descubrió que estamos involucrados. Si no, ¿por qué nos atacaría de esa manera? —exclamó apretando el puño—. Llama a Dominic y a Demi, que vengan ahora mismo; debemos prepararnos para lo que viene —Mateo soltó lo