TRES MESES DESPUÉS
—Vale, creo que ya está todo hecho—. Dijo Stefan, levantándose de su asiento.
Ricardo sonrió, cogiendo los documentos que Stefan acababa de firmar.
—¿Qué? —Insistió Stefan. Realmente conocía a su amigo para saber que algo pasaba por su cabeza y era la razón por la que sonreía de esa manera. —Ricardo, ¿qué pasa ahora?
—No, nada. Es que... ya sabes.
—No, no lo sé, y es la razón por la que te lo pregunto. ¿Qué está pasando ahora, Ricardo?
—Algunas personas dicen que cuanto más s