La atmósfera dentro del coche se había vuelto aún más tensa después de las palabras que Leonardo había pronunciado. Los segundos se estiraban como si el tiempo se hubiera detenido por completo, cada segundo arrastrando consigo más de esa incomodidad que había invadido el espacio entre ellos. Isabela no podía creer lo que acababa de escuchar. Aunque trataba de entender la postura de su esposo, sus palabras le resultaban incomprensibles y dolorosas. ¿Qué había hecho ella para merecer semejante re