La mañana amaneció gris y fría en la mansión Arriaga, como un reflejo del ambiente tenso que se respiraba dentro de la casa. Desde el día en que Camila llegó a vivir allí, las cosas habían cambiado drásticamente para Isabela. Lo que antes era un hogar tranquilo, ahora era un campo de batalla silencioso donde la dulzura de Isabela y la malicia de Camila chocaban constantemente.
Aquella mañana, Isabela se encontraba en la biblioteca, organizando algunos libros que los empleados habían dejado fuer