Mundo ficciónIniciar sesión18/01/2026
Cristina estaba quebrada, no parecía ella, y yo creía que ese hermoso brillo en sus ojos se había ido para siempre. Pelusa estaba totalmente callado, demostrando así respeto por el dolor de su admiradora. Esto sucedía cuando ya estábamos bastante alejados de nuestro último refugio cerca del río Orinoco.
—Vamos Pedro, hala ya de una puta vez







