Mundo ficciónIniciar sesiónLos ayudantes del doctor venían en camino. Nuestro salvador nos desató rápidamente.
— ¿Dónde les pusieron sus armas?—preguntó el hombre del ratón.
—Están en la otra sala, con nuestras cosas—respondió mi hermano, que al igual que yo estaba aturdido todavía por el sedante y el tiempo que llevábamos amarrados a esas aterradoras sillas.
Fuimos a buscar nuestras cosas en la sala contigua. Allí estaban nuestras mochilas y nuestras armas. La adrenalina que pr







