Capítulo 76
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
Ya no estaba en la pocilga de los primeros días, tampoco se encontraba maniatada y muchos menos sucia de sus propios fluidos.
Al contrario, se veía rozagante como nunca, hacia todas sus comidas, recibía las mejores atenciones, incluso la visitaban distintos profesionales para enseñarle determinadas habilidades que resultaban practicas para los planes de Lorenzo.
Mía se autopercibia como una especie de mascota, encerrada en una jaula de cristal. Lorenzo