Capítulo 75
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
―¡Por favor, dejenme salir! ¡Ya le dije que yo no soy Lía! ―grito con las pocas fuerzas que le quedaban; la garganta le escocia por la falta de liquido―. ¡Mi hermana esta muerta!
No tenia idea de cuanto tiempo llevaba encerrada porque la mayoría del tiempo se la pasaba inconsciente. Le dolía la cabeza, los ojos le ardían y ni hablar del cuerpo, sentía calambres en todas sus extremidades por estar en una misma posición: sentada y atada a una silla basta