Capítulo 52
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
El miedo dio paso al impulso desenfrenado de saltar, con el deseo profundo de que sus pensamientos se apagaran junto a la vida misma de una vez por todas... pero nada ocurrio.
―¡Hey, Mía! ¡Despierta!
Se sobresalto al reconocer la de Lorenzo en medio de la penumbra.
―¡Mía, despierta! ―repitió y la agito con suavidad de los brazos.
Ella abrió los ojos con torpeza, sintiendo el peso del cansancio de tantos días sin dormir tranquila y se encontró con una l