Capítulo 53
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
―¡Mientes, siempre lo haces! ―dijo al fin reaccionando a sus palabras―. Esa mañana en la galería de artes lo hiciste ―recordó con amargura, sin dejar de llorar pero con la voz firme―. Me dijiste que eras dueño de el lugar y que yo podría trabajar contigo. Me hablaste de Lía, me hiciste creer que fuiste su amigo, cuando en realidad fuiste su amante. ¡Mentiroso!
La cachetada que le propino Mía fue tan inesperada para los dos, que no hubo ninguna reacción