Capítulo 37
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
El silencio que se hizo, fue palpable y agónico.
Mía sentía el pecho apretado por los nervios y la respiración contenida, por miedo a la reacción que podría tener Lorenzo; Erick quien estaba parado junto a ella, tuvo la osadía de tomar su mano, ya que estando todo en completa oscuridad, pensó que su padre no alcanzaría a verlo.
―¡Alejate de mi esposa! ―fue lo primero que dijo Lorenzo después de asimilar lo que ocurria―. ¡Déjanos solos ahora mismo! ―bra