Capítulo 38
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
El sabor del chocolate en su paladar, irremediablemente la llevo de vuelta al hogar de sus padres, a la calidez de los brazos de su madre y a escuchar en su mente las risas de su padre; Mía hubiera dado su vida por recibir un consejo de madre, porque no tenia idea de lo que debía hacer y Caterina Russo siempre tenia las palabras adecuadas para ella.
Los echaba tanto de menos y más en esos momentos de tensión e incertidumbre.
―Tenias toda la razón, Eric