Capítulo 36
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
Mía lo miro de reojo y si él no hubiera hecho la pregunta, ella ni siquiera hubiera recordado que llevaba sin comer desde el desayuno.
―La verdad, es que si ―respondió sincera y para reforzar su respuesta, su panza rugió con fuerza―. Ay dios, que pena. Lo lamento.
Erick soltó una pequeña carcajada y ella por alguna razón se contagio.
―Bueno, siendo así, vamos por algo de comer porque en cualquier momentos mis tripas y las tuyas se lanzan un serenata ―Mí