Las manos le hormigueaban por tocarlo, la respiración le faltaba y el estómago tampoco le ayudaba con el gran revoloteo que sentía en él, pensó que tal vez la gente no mentía con eso de las mariposas o más bien eran bichos. Decidió que lo mejor era permanecer callada el resto del camino y pegarse a la puerta para evitar cualquier contacto físico, pero antes marcaría un punto muy importante.
— No se suponía que debía ser así.
Sabía que estaba siendo caprichosa y testaruda, pero todo va