— ¿Por qué?... – preguntó Adella.
— Por todo lo que has hecho por mí…
Él se sentía avergonzado.
— No hice nada…
— Lo digo en serio.
— Lo dices porque aquí terminan nuestros tres días, pero no tienes que agradecer nada, yo también me he aprovechado de ti.
— Los amigos no se aprovechan, se ayudan, se apoyan. Recuérdalo.
— Te robo las palabras jejeje.
Se levantaron y mientras ella se arreglaba él se limpió y cambió de ropa. Adel