POV ADRIANA
Seis semanas después de la muerte de Paolo desperté sin pesadillas por séptima noche consecutiva. Era un récord, pero desde que había matado a Valentina las pesadillas habían sido constantes, caras de muertos persiguiéndome cada vez que cerraba los ojos, pero lentamente, con terapia y tiempo, estaban desapareciendo.
Me levanté encontrando a Damián ya despierto jugando con Mateo en el suelo de nuestra habitación.
—Buenos días —dijo sonriendo.
—Buenos días.
—¿Cómo dormiste?
—Toda la n