POV ADRIANA
Tres días.
Habían pasado tres días desde la cirugía y Damián seguía sin despertar.
Estaba sentada en la silla de ruedas que el doctor Chen había insistido que usara, mi hombro vendado y el brazo en cabestrillo, Ricardo empujándome por los pasillos del hospital hacia la habitación de cuidados intensivos donde Damián llevaba tres días conectado a máquinas que respiraban por él.
—¿Está segura de esto jefa? —preguntó Ricardo—, el doctor dijo que necesita descansar.
—Necesito verlo.
—Ya