POV VALENTINA
El spa olía a lavanda y menta. Música relajante sonaba de altavoces ocultos. La masajista trabajaba en mis hombros con aceites calientes y manos expertas. Todo diseñado para relajación perfecta.
Y no podía relajarme ni un segundo.
—Tiene mucha tensión aquí. —La masajista presionó un punto entre mis omóplatos—. Necesita respirar profundo. Dejar ir el estrés.
No podía dejar ir nada. En cinco días me casaba. En cinco días consolidaba mi poder. En cinco días todo lo que había planeado