POV ADRIANA
Ciento cincuenta hombres.
Los conté mientras formaban filas en el patio de la hacienda. Ciento cincuenta rostros duros. Ciento cincuenta soldados entrenados. Ciento cincuenta lealtades que habían pertenecido a mi padre y ahora me pertenecían a mí. Santiago había superado mis expectativas. Los cuarenta originales se habían multiplicado. La palabra se había esparcido en el bajo mundo. La heredera Santoro vivía. La verdadera jefa había regresado. Y vinieron.
Me paré en el balcón del se