POV DAMIÁN.
Llego a Eclipse pasadas las diez de la noche. De mal humor. Peor que de costumbre.
La investigación sobre quién me atacó en el muelle hace tres meses no avanza. Trevor ha seguido cada pista. Todas terminan en callejones sin salida. Quien quiso matarme sigue ahí afuera. Y yo sigo sin recordar nada de esa noche excepto fragmentos confusos de una mujer con ojos color miel salvándome.
Pero esa no es la única mierda en mi vida ahora mismo.
Valentina me envió quince mensajes hoy. Quince.