POV ADRIANA
El helicóptero nos dejó en el techo del almacén a las once de la noche exactas, Damián y yo con doce hombres mientras Santiago y Ricardo se posicionaban en entrada frontal y trasera con catorce hombres cada uno.
—Tres minutos para coordinar —susurró Damián por radio.
—Entendido —respondió Santiago.
Nos movimos sigilosamente hacia la claraboya que Ricardo había identificado en los planos, estaba sucia pero a través del vidrio podía ver el interior del almacén débilmente iluminado.
—¿